El presidente el Extremadura Arroyo, Adolfo Gómez, ha afirmado hoy en una entrevista, tras concretarse el descenso de Superliga Femenina 2, que es optimista de cara al futuro y que “no dudo de que podemos volver a la élite, las huellas del éxito deportivo que un día emprendimos aún están visibles”.
¿Cómo se pasa de estar luchando cada temporada por lograr la clasificación a la Copa Princesa o el ascenso, a descender?
Creo que hay dos aspectos que avalan esta cuestión: por un lado, la pobre regeneración de nuestra cantera que impidió la incorporación de nuevas jugadoras que reemplazasen la retirada de jugadoras míticas en el equipo y, de otro, el daño económico que ha supuesto para un presupuesto humilde como el nuestro, asumir el lastre de los extras de participar en Copas de la Princesa y Fases de ascenso a Superliga Iberdrola en las temporadas 20/21 y 22/23.
Esto ha causado un hueco económico, que se agrandó por la ausencia de patrocinadores privados en esta última temporada, obligándonos a realizar ajustes en la estructura del equipo y en la confección de un presupuesto mínimo para la categoría, que como se ha visto afectaron al objetivo inicial de la permanencia.
¿En qué momento de la campaña te diste cuenta de que la SF2 podía correr peligro?
El resultado del partido frente a Torrelavega en la tercera jornada, donde perdimos 2-3 tras ir ganando 2-0, estimo que es la clave del declive del equipo, ya que el mismo generó desconfianza en las fuerzas que podría tener el equipo.
Esto ocurría en la tercera jornada y en la cuarta y quinta viajamos seguido a Gijón y Astillero, obteniendo dos derrotas claras por 3-0 y mostrando el grupo mucha pasividad y desconcierto en la pista.
Eran rivales de abajo y nos superaron ampliamente. Creo que este es el momento crítico que marca la temporada.
Y además, todo se fue abajo en la segunda vuelta con el cierre de nuestro pabellón y hubo que hacer verdaderos malabares para entrenar y jugar siempre fuera de Arroyo de la Luz.
¿Cómo ha sentado el descenso en Arroyo de la Luz?
Creo que con cierta indiferencia. El seguimiento y la asistencia del equipo no han sido las de otras temporadas. La masa social bajó. La colaboración empresarial, por el contrario, subió y esto nos hizo paliar en cierta medida la falta de patrocinio privado.
Creo que la categoría del equipo no es valorada en su justa medida, al compararse a nivel de calle con los equipos de otros deportes que se realizan en Arroyo de la Luz y que compiten a nivel regional o provincial.
Es duro tener que construir un presupuesto de carácter nacional así.
Varios días después de la finalización de la fase regular, ¿cómo se vislumbra el futuro?
La directiva tiene tarea en las próximas semanas: cerrada la temporada del primer equipo, ahora toca cerrar económicamente y ver cómo queda la caja del club.
Posteriormente, habrá que sentarse con las jugadoras de casa para ver su disponibilidad, para la próxima temporada en Primera División.
Tenemos un grupo de jugadoras que pasan de júnior a sénior, y jugadoras que pueden volver al primer equipo. Esta categoría será amateur, por lo que habrá que sacar todo de aquí y volver a intentarlo.
Pero ya digo que depende del paso que den las jugadoras de la casa. A partir de ello, hablaremos con instituciones (tanto Ayuntamiento como Diputación nos han mostrado recientemente su apoyo para seguir apoyando al club).
Y a la par se buscarán patrocinios privados que consoliden el futuro presupuesto en Primera. Hasta junio, que no habrá que hacer la inscripción, se irán dando estos pasos.
Arroyo de la Luz ha sido el referente del deporte femenino extremeño durante muchos años, ¿puede desaparecer esa circunstancia?
Ser referente del deporte femenino extremeño todos estos años es un orgullo, pues confirma los fines y los valores con los que el club fue creado por José Fragoso hace 39 años.
Cientos de niñas y jóvenes arroyanas se han formado bajo ese concepto, llegando con su esfuerzo y trabajo a ser modelos de lo que se puede lograr desde el deporte femenino y un entorno rural en la vida diaria de nuestros pueblos extremeños.
- Perder la Superliga 2 no significa perder tu esencia.
Esos valores se deben seguir trabajando y esperamos que en el futuro sigan siendo la identidad de nuestro club, con independencia de la categoría en la que puedas estar.
El peso del legado es lo que debe pervivir.
¿Qué le pide el cuerpo a Adolfo Gómez en este momento?
Uff. Manejar la presidencia de un club es una gran responsabilidad. Y más, si ese club es pequeño y participa en una competición nacional femenina partiendo de un pueblo extremeño de apenas 5.500 habitantes. La competición te enfrenta a objetivos cada temporada y en esta toca descender. Es duro, te toca dentro, pues sabes todo lo que la directiva, el equipo técnico y las jugadoras trabajaron para que no ocurriese. Pero es una decepción para la que te has podido ir preparando, al poder visionar desde largo lo que iba ocurriendo. Da tristeza, pero no quita ganas.
A estas alturas cabría pensar que ya he cubierto una etapa en el club y que no haber sido capaz de conseguir patrocinios privados importantes en la última temporada me limita como gestor.
Creo en el trabajo en equipo, y mi ilusión actual está en acercar personas comprometidas a la gestión del club. Es necesaria la savia nueva.
Quiero tutorizar a esa nueva generación de dirigentes, para que sean fieles a los valores con los que el club se creó y puedan dar el relevo en un tiempo.
Sigo ilusionado en el proyecto, pero sin duda, necesitamos más manos y cabezas que lo lleven adelante y trabajen para hacerse con el club en un futuro cercano.
¿El vóley en Arroyo puede ser una vela que se vaya apagando poco a poco en un futuro próximo?
Eso es lo que no queremos la actual directiva. Conseguimos revertir el efecto que la pandemia causó en el club. Hemos pasado de 22 jugadoras que entre todas las categorías quedaron en 2021, a tener 121 jugadoras en la temporada actual. La masa deportiva la tenemos.
Bien es verdad que la marcha progresiva de técnicos de prestigio contrastado como Judith, Chusma, Carmen Fernández y Carmen Castaño, pilares de nuestro desarrollo en anteriores temporadas y la llegada de otras entrenadoras sin la experiencia de las anteriores, han limitado el crecimiento físico y técnico de nuestras jugadoras.
Pero es una cuestión de dar tiempo al tiempo, para que estas nuevas entrenadoras desarrollen los conocimientos que atesoran y que marcarán el prestigio de nuestra base en los próximos años.
¿Qué mensaje te gustaría mandar en estos momentos a la afición arroyana y a Extremadura?
Un mensaje triple: hay que trabajar, hay que apoyar y hay que creer.
Trabajar todos los días en la cancha, apoyar a la directiva y las entrenadoras en sus decisiones y creer en la unidad del esfuerzo para conseguir el desarrollo integral de cada una de las niñas, chicas y mujeres que forman la masa deportiva del club.
¿Es creíble y real soñar con volver de nuevo a la élite del vóley español femenino?
Las temporadas en élite han sido un sueño conseguido con los ojos abiertos, a base de muchas horas de trabajo, de esfuerzo compartido entre directiva, técnicos y jugadoras.
De tener una generación que quiso ser importante y lo consiguió a base de muchos sacrificios personales. Tenían una ilusión y trabajaron por ella, viviéndola con pasión cada momento, en cada entrenamiento, en cada partido. No dudo que se puede volver a llegar… los huellas están visibles en el camino del éxito deportivo que un día emprendimos.

Sé el primero en comentar